❤️
⚕️Salud

Termómetro del SGSSS: quince indicadores desde la encuesta de hogares

Trece rondas de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida, 235.350 personas en 2025, quince indicadores del sistema de salud estimados con el diseño muestral complejo. El tablero, el cubo de datos y los documentos de trabajo se publican en datos.sinergistica.com.

7 min de lectura
ENCVDANESGSSSsalud publicaColombiadiseño muestralgoce efectivo del derechotablero

Versión borrador · no citar sin contrastar. El material está en revisión externa. Las estimaciones salen del microdato público del DANE y se calculan con su diseño muestral, pero el texto interpretativo, las referencias normativas y las comparaciones internacionales siguen sometidos a verificación.

→ Abrir el proyecto completo: tablero, documentos y datos

El tablero, el cubo y los documentos viven en datos.sinergistica.com, la vertical de salud y datos de Sinergística. Aquí queda el argumento; allá, el producto y sus descargas.


El problema que resuelve

Casi toda la estadística del sistema de salud colombiano la produce quien es evaluado por ella. Las EPS reportan sus tiempos de espera, los prestadores su producción, los gestores farmacéuticos sus entregas. Ese circuito es indispensable y también es circular: el regulado mide al regulado.

La Encuesta Nacional de Calidad de Vida rompe la circularidad por una razón simple. Le pregunta al hogar, y el hogar no tiene nada que reportar.

Este proyecto toma trece rondas de esa encuesta —2012 a 2025, con 235.350 personas encuestadas solo en la última— y construye quince indicadores que van de la afiliación hasta la entrega del medicamento, desagregados por siete cortes: sexo, edad, pertenencia étnica, clase, región, departamento y quintil de ingreso, este último en dos versiones, nacional y calculado dentro de cada departamento.

Todo se estima con el diseño muestral complejo de la encuesta, no como si fuera una muestra aleatoria simple. Y todo se publica con su error estándar, su intervalo de confianza, su efecto de diseño y su tamaño efectivo de muestra. Esa decisión no es cosmética: el efecto de diseño de esta encuesta va de 1,11 a 17,34, con mediana de 4,20. Ignorarlo divide los errores estándar por dos o por tres, que es exactamente como una diferencia inexistente se convierte en un hallazgo.

Lo que muestra 2025

En 2025 la afiliación al SGSSS llegó a su máximo histórico: 97,2 %, cuatro puntos por encima del nivel prepandémico. En el mismo año, entre las personas a quienes un médico les formuló medicamentos, el 46,9 % no recibió todo lo formulado: doce puntos por encima del nivel prepandémico, el máximo de las trece rondas. Y el 36,0 % de quienes acudieron a urgencias esperó más de una hora, también el máximo.

Las tres cifras salen de la misma encuesta, la misma muestra y el mismo cuestionario.

La lectura del año es que el carnet se universalizó mientras el servicio se deterioraba, y que la segunda cosa es consecuencia de haber resuelto la primera, no de haberla fallado. Mientras una parte de la población no tenía afiliación, el indicador que importaba era la afiliación. Universalizada, lo que queda expuesto es la capacidad del sistema para convertirla en servicio: el mostrador de la farmacia, la ventanilla de autorización y la sala de espera de urgencias.

Ahora bien, conviene ser preciso sobre qué tan firme es cada pieza, porque el rigor empieza en casa. Sometidos a la corrección de Holm-Bonferroni por comparaciones múltiples —trece contrastes sobre la misma encuesta— y a un error estándar que incorpora la variabilidad observada entre rondas, solo el deterioro de medicamentos sobrevive a ambas exigencias. La espera en urgencias sobrevive a la segunda y no a la primera. La barrera de trámite no sobrevive a ninguna de las dos como diferencia de nivel, y su fuerza probatoria está en la pendiente, que sí se distingue de cero.

La jerarquía honesta del año, entonces, no es «tres deterioros». Es un deterioro robusto, uno probable y una tendencia.

Lo que no se puede afirmar

Tan importante como lo anterior es lo que la serie obliga a retirar del debate.

La recuperación del acceso general no existe como hallazgo. La necesidad de atención no satisfecha está 2,2 puntos por debajo del nivel prepandémico, pero con un error estándar de 1,6 puntos: no se distingue de cero. Con el error estándar binomial —el que se obtiene tratando la muestra como aleatoria simple— la misma diferencia parecería decisiva. El diseño de la encuesta no es un detalle de anexo técnico: aquí cambia la conclusión.

La caída de la enfermedad crónica en 2023 no es una caída de la enfermedad. Es un cambio de cuestionario: el DANE pasó de preguntar «¿le han diagnosticado alguna enfermedad crónica?» a «¿en los últimos doce meses le han diagnosticado…?», que es el paso de prevalencia acumulada a incidencia anual. Lo sé de primera mano porque publiqué esa tendencia falsa en una versión anterior de este mismo tablero, y la corregí solo cuando fui a leer un documento que llevaba tres años disponible en la página del DANE.

Y la comparación internacional cruda no procede, pero la aritmética sí. Si del indicador colombiano de acceso se conservan únicamente las razones que la serie europea EU-SILC admite —falta de dinero, distancia—, el 35,9 % baja a 3,5 %, frente al 3,6 % de la UE-27: cifras indistinguibles. Casi toda la brecha aparente la produce la lista de razones, no el sistema de salud. Lo que Colombia tiene y Europa dejó de medir en 2015 es la barrera administrativa, y es exactamente ahí donde esta serie encuentra el deterioro.

Por qué importa

El artículo 7 de la Ley Estatutaria 1751 de 2015 ordena divulgar anualmente evaluaciones del goce efectivo del derecho a la salud. Ninguna resolución ha adoptado la batería de indicadores que esa evaluación exige; los informes que existen declaran como fuente «elaboración propia»; ninguno de los indicadores de medicamentos declara meta. En septiembre de 2025 la Corte Constitucional calificó el cumplimiento de esa orden como bajo y la falta de continuidad metodológica como un «retroceso sustantivo».

Esta serie no resuelve ese vacío. Entrega para él un insumo que las fuentes administrativas no pueden entregar: una medida poblacional, construida desde el hogar, independiente del regulado, con trece rondas de historia y representatividad departamental.

Hay además una asimetría que conviene nombrar. Los indicadores de oportunidad se calculan sobre quien consiguió la cita. Esta serie mide también a quien no la consiguió —la mitad del problema que la estadística de oferta no ve, y la que produce una estadística que mejora cuando el sistema empeora: si más gente desiste, la cola de los que quedan se acorta.

Qué hay en el paquete

  • Un tablero interactivo con los quince indicadores, sus siete cortes, la serie completa, y un generador de reporte diagnóstico por departamento, región, clase, quintil, etnia o sexo.
  • Siete documentos de trabajo (DT-01 a DT-07), uno por resultado, autocontenidos, con su definición, denominador, método, cuadro completo de la serie y una sección de límites. Se publican de a uno, a medida que cada uno cierra su revisión externa; hoy está disponible el de medicamentos. Publicar los siete de golpe sería pedir confianza en un lote.
  • Una columna por documento con la misma evidencia escrita para lectura general.
  • El cubo de datos en JSON, con todas las estimaciones, sus errores estándar, intervalos, efectos de diseño y contrastes.

→ Ver todo el proyecto en datos.sinergistica.com


Fui Asesor de Innovación y Analítica de la ADRES hasta agosto de 2026; a la fecha de esta publicación no me desempeño en el sector público ni en ninguna entidad del sistema de salud. Nada de lo aquí publicado constituye posición institucional de la ADRES, del Ministerio de Salud y Protección Social ni de ninguna otra entidad del sector. Los microdatos son públicos y el procesamiento es reproducible: invito a contrastar cada cifra.